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Tipos de pérdida auditiva

Hablar de la pérdida de audición en público sigue costando. Especialmente cuando se vive en primera persona. Los prejuicios o la falta de información, a día de hoy, son algunos de los motivos principales que hacen que este tema se intente ocultar. Y sin embargo, no debería ser así porque es uno de los problemas de salud más comunes.


"No permitas que la pérdida auditiva te limite. Escucha de por vida."





¿Qué es la pérdida de audición?


Se habla mucho de esta expresión pero, ¿Qué es exactamente? ¿Sabrías definirla?


La pérdida auditiva ocurre cuando alguna de las partes del sistema auditivo no funciona de la manera normal, lo que ocasiona que la capacidad auditiva de la persona se vea disminuida o en casos más graves, desaparezca.


Como es un proceso progresivo, muchas personas no son conscientes de ello y la dolencia se detecta cuando ya está avanzada. Sin embargo, hay algunos signos que te puedan avisar de que algo está fallando. Por ejemplo, darte cuenta de que ahora tienes más dificultad para escuchar los sonidos cotidianos. O si en una fiesta o un entorno ruidoso no puedes entender lo que dicen o, por lo menos, no con la facilidad de antes. Si solo ocurre de forma aislada, posiblemente no haya motivo para preocuparse pero si se reitera y evoluciona a más, siempre es recomendable revisar tu salud auditiva con profesionales.

Ya lo sabes pero puedes consultarnos información o una cita sin compromiso para comprobar si tienes pérdida auditiva y, si es así, en qué nivel.

Cada tipo de pérdida auditiva se trata de una forma diferente, atendiendo a las causas que la originen, que pueden ser diversas:


Pérdidas auditivas debidas a la edad

¿Sabías que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente una tercera parte de las personas mayores de 65 años padecen pérdida de audición discapacitante?

Se trata de una pérdida auditiva gradual asociada a la vejez. Es muy común, y afecta lógicamente a personas de edad avanzada. Por lo general suele ser la misma en ambos oídos, y es habitual que quien la sufre no sea consciente de cuando empieza a aparecer sino cuando se comienza a agravar. Algunos medicamentos o tratamientos pueden afectar también y acelerar la pérdida auditiva. Por lo general puede empezar a afectar a partir de los 50 años.


La pérdida de audición en las personas mayores suele producir tristeza, depresión e incluso aislamiento, porque sienten miedo a comunicarse o a cometer errores en público. Por eso es tan importante detectar el problema y saber que existen soluciones auditivas. En este caso, el papel de las familias también es vital para que les animen a acudir a profesionales, apoyarles para ponerse los audífonos y estar a su lado para recordarles que nada ha cambiado.


Pérdidas auditivas causadas por el ruido


Si bien es cierto que todos estamos expuestos a ruidos en mayor o menor medida, los que son más intensos pueden llegar a dañar las estructuras delicadas del oído interno. Puede ocurrir de una sola vez por un sonido intenso y muy fuerte, como el de una explosión, siendo este caso el más extremo. También puede ocurrir poco a poco por la exposición continua a sonidos fuertes.


Hay que tener en cuenta que esta causa de pérdida auditiva es la única que podemos prevenir manteniendo buenos hábitos de salud auditiva: acudiendo a revisiones de forma periódica, utilizando tapones para ruidos fuertes o bajando el volumen en nuestros auriculares, entre otros.


Aun así, el ruido se toma poco en serio. Y eso que en Europa, cada año, 12.000 personas fallecen como consecuencia de problemas de salud derivados del ruido y más de 100 millones están expuestas a niveles que perjudican seriamente su salud (datos de La Agencia Europea de Medio Ambiente). Queda claro pues, que la contaminación acústica es ya el segundo factor de estrés ambiental más dañino en Europa, detrás de la contaminación atmosférica.


El pronóstico no parece mejorar, pues se espera que en la próxima década, las cifras de afectados por el ruido aumenten al ritmo que crecen las ciudades y la movilidad. De nuevo, prevenir y ser conscientes de este problema es el primer paso que está al alcance de todos.


Pérdidas auditivas hereditarias


El origen de este tipo de pérdida auditiva suele ser genético. En la actualidad se están realizando numerosos estudios que permiten conocer el funcionamiento de los genes para evitar que se desarrollen enfermedades como esta. No obstante los especialistas siempre recomiendan revisiones del oído a temprana edad para detectar cualquier problema.


La buena noticia es que la ciencia no deja de avanzar y se han hecho progresos importantes para identificar los genes que pueden contribuir a esta dolencia. Cuánta más información tengamos, más fácil será definir un tratamiento.


Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Amberes, y publicado en la revista científica American Journal of Medical Genetics, ha conseguido pasar de cribar de 2 a 34 genes que causan pérdida auditiva. Esto significa que es más fácil acertar en el diagnóstico cuando se realizan pruebas de audición a los niños. Y así, los padres también están más tranquilos.


Pérdidas auditivas causadas durante el parto


En ocasiones en un parto pueden surgir complicaciones que deriven en problemas posteriores. Entre las complicaciones más habituales durante el parto se encuentra:

  • La falta de oxígeno durante el parto (llamada asfixia del parto).

  • Uso inadecuado de ciertos medicamentos.

  • Ictericia grave durante el período neonatal, que puede lesionar el nervio auditivo del recién nacido.

Incluso algunas infecciones durante el embarazo, como la rubéola materna, o el bajo peso al nacer, pueden producir problemas auditivos en el futuro bebé.


Hipoacusia retrococlear


La cóclea es una parte del oído interno que tiene una forma tubular enrollada. Cuando la hipoacusia se debe a un trastorno de la cóclea, se llama hipoacusia coclear. Y cuando afecta al nervio auditivo, la llamaremos retrococlear.


En los casos de hipoacusia retrococlear suele ser necesario un implante, ya que los audífonos tradicionales no tienen efecto en el nervio auditivo. En otras palabras, el nervio no puede transmitir la información sonora necesaria al cerebro.


Bloqueo del conducto auditivo


Este tipo de pérdida auditiva “conductiva” tiene lugar cuando algo bloquea el paso del sonido en el canal auditivo o en el oído medio, que ocasiona que se reduzca el nivel de audición.

Lo más habitual es que se trate de cerumen. Las glándulas del canal auditivo producen cerumen continuamente, que a veces puede quedar acumulado o incluso bloquearlo totalmente. En general el remedio es sencillo: manteniendo una buena higiene y limpieza (intentando evitar bastoncillos de algodón que pueden causar irritación) se mantiene en óptimas condiciones, pero en casos más graves puede ser necesaria la intervención del otorrinolaringólogo para extraer el elemento que bloquea el conducto.


Además de cerumen si ocurre algún accidente en el que se quede atascado algún elemento, se debe acudir de urgencia al especialista para realizar una exploración.


Otitis


La otitis es la enfermedad inflamatoria del oído. Existen varios tipos dependiendo de su origen o causas, de los síntomas, y de la gravedad, pero a grandes rasgos podemos agruparlas en:

  • Otitis Media: aguda o crónica, causada por virus o bacterias. Normalmente genera dolor de oído, fiebre y supuración. Cuando en el oído medio se genera líquido que no puede drenarse correctamente a través de la Trompa de Eustaquio, se acumula y da lugar a una infección que puede afectar al nivel de audición por la dificultad de que pase el sonido a través del líquido.

  • Otitis Externa: puede ser producida por bacterias u hongos, generalmente porque son oídos que están expuestos a la humedad, siendo habitual en verano, y con síntomas como el dolor intenso, fiebre, irritación y supuración, y pérdida de audición por el taponamiento que produce el pus y la hinchazón.


Colesteatoma


Es un quiste que se origina dentro del oído medio y que puede generar pérdida auditiva, vértigos y hasta la ruptura de los huesecillos de esta parte del oído. Suele requerir de intervención quirúrgica por un especialista.


Algunos de los síntomas más comunes para identificarlo son una supuración constante del oído, que puede terminar en sangrado, asociado a dolores de oído y cabeza. Los pacientes también suelen sufrir hipoacusia y acúfenos o zumbidos en los oídos. Los vértigos también son habituales, ya que algunos nervios del oído interno se ven afectados.


Otosclerosis


¿Sabías que la causa exacta todavía se desconoce? Aunque al parecer, los factores hereditarios son los que más peso tienen. Se trata pues, de un crecimiento anormal del hueso del oído, que afecta a los tres huesecillos situados en el oído medio, en particular, al estribo, y que también se puede recuperar mediante una cirugía.

También se ha comprobado que esta afección es más común en las mujeres que en los hombres y que puede comprometer uno o ambos oídos.


La pérdida de audición no se puede silenciar


¿Tienes más dudas? También debes tener en cuenta que aunque te sientas identificado con algunas de estas experiencias no significa necesariamente que sufras pérdida auditiva, pero siempre es recomendable revisar tu salud auditiva con profesionales.


Pide una cita sin compromiso para comprobar si tienes pérdida auditiva y, si es así, en qué nivel. Y recuerda, lo mejor está por escuchar.

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